


Habiéndose establecido una cacería para el pasado lunes 4 de febrero los resultados no han podido ser mejores. Los bravos cazadores se prepararon concienzudamente durante horas para enfrentarse al peligroso y feo bicho. Con las armas perfectamente engrasadas, los prismáticos regulados y los cuchillos afilados la cacería comenzó en la calle de la barrera. El astuto animal se mantuvo a una distancia considerable de los cazadores hasta que fue encontrado saciando su abundante sed.
Una vez avistado, los cazadores se acercaron sigilosamente tratando de no asustar al peludo mamífero. Avalanzándose sobre este fiero animal los cazadores después de una dura y ardua lucha consiguieron inmovilizarlo a pesar de que el el lobito no deseaba parar de beber.
Después de duras discusiones se llego a la conclusión de que era mejor seguir el ejemplo del lobo y saciar la sed en compañía de tan noble animal.
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